lunes, 1 de agosto de 2011

Día 45 "El Principito"




-¡Buenos días! -dijo el zorro.


-¡Buenos días! -respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vío nada.


-Estoy aquí, bajo el manzano -díjo la voz.



-¿Quién eres tú? -preguntó el principito-. ¡Qué bonito eres!


-Soy un zorro -dijo el zorro.


-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!


-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.


-¡Ah, perdón! -dijo el principito.


Pero después de una breve reflexión, añadió:


-¿Qué significa "domesticar"?


-Tú no eres de aquí -dijo el zorro- ¿qué buscas?


-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa "domesticar"?


-Los hombres -dijo el zorro- tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?


-No -díjo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? -volvió a preguntar el principito.


-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear lazos... "


-¿Crear lazos?


-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Para mi no eres todavía más que en muchachito semejante a 100.000 muchachitos. Y no te necesito, y tu tampoco me necesitas, no soy para ti más que un zorro semejante a 100.000 zorros, pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro, serás para mí único en el mundo, seré para ti único en el mundo. Si me domesticas, mi vida se llenará de sol, conoceré un ruido de pasos que será diferente a todos los otros...tus ruidos me llamarán fuera de la madriguera, como una música.


-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...


-Es posible -concedió el zorro-, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.


-¡Oh, no es en la Tierra! -exclamó el principito.


El zorro pareció intrigado:


-¿En otro planeta?


-Sí.


-¿Hay cazadores en ese planeta?


-No.


-¡Qué interesante! ¿Y gallinas?


-No.


-Nada es perfecto -suspiró el zorro.


[…]Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe cuando me dijiste:


-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol


-Tendremos que esperar


-¿Esperar qué?


-Que el sol se ponga.


Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:


-Siempre me creo que estoy en mi tierra.


En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas.


-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!


Y un poco más tarde añadiste:


-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.


-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?


Y principito no respondió...

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